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La Flor de Pría

La Flor de Pría

El folclore da voz a la pimavera

La Flor de Pría es un saludo solemne y alegre a la primavera. Apenas pasada la Pascua, esta parroquia llanisca se reúne con ramos, música y devoción para venerar a la virgen y a las flores. No es sólo una fiesta religiosa, tampoco una romería más, es la manera que tiene Pría de recibir los días largos, la hierba nueva y la muda del paisaje y del folclore.

La Flor de Pría pertenece a la categoría de las fiestas verdaderas. No necesita inventar tradiciones porque las tiene hondas, tampoco busca exageraciones ni pompa porque le sobra emoción y sentimiento. Las camelias prendidas en las chaquetillas de las mozas forman el más natural de los jardines.




Latitud: 43.4446564 Longitud: -4.9704151
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El domingo siguiente al de Resurrección toca honrar a la Virgen de la Flor. Fieles a su cita, los vecinos de los siete pueblos que integran la parroquia de Pría: Garaña, Belmonte, Llames, La Pesa, Silviella, Villanueva y Piñeres, suben a la iglesia de San Pedro. El templo congrega a los habitantes de la zona (en torno a quinientos censados), acompañados también de amigos y familiares desperdigados por medio mundo. El escenario es inmejorable para este día tan señalado.

La iglesia, asentada en lo alto de una loma bien visible, domina un vasto paraje entre el mar y la montaña, uno de esos lugares donde el oriente de Asturias muestra todo su poderío visual. Desde esa altura, la primavera parece manifestarse con más intensidad: la claridad del aire, la cercanía del mar Cantábrico, las aldeas y la vida rural desperdigada; el relieve ondulado, con el verde fresco de los prados por doquier… Hablamos de un lugar excepcional, cuya belleza paisajística forma parte inseparable del carácter de esta fiesta. Puede que sea, además, uno de los puntos más bellos del Camino de Santiago del Norte, por lo que no es raro ver a los peregrinos detenerse, compartir el ambiente festivo y fotografiarse con los romeros.

Conviene subir a esta iglesia no sólo para ganar perspectiva paisajística, sino también para empaparse del colorido humano y de un folclore con siglos de memoria. La Flor de Pría es la más madrugadora de las fiestas tradicionales de Llanes, la primera en comparecer cuando el año empieza a tomar pulso festivo. De algún modo, marca el comienzo de las grandes celebraciones del municipio, con más bailes, hogueras y rivalidades festivas que irán llenando la primavera, el verano y también el otoño.

De la zona de las antiguas escuelas sale en volandas el ramu piramidal con sus panes y sus flores. Gaitas, tambores y romeros. Las mozas, impecablemente ataviadas de aldeana, hacen sonar panderetas adornadas con cintas de mil colores. Los porruanos avanzan firmes con sus corizas de cuero y sus bastones rústicos. Todos se encaminan a la misa solemne, tras la cuál vendrá la procesión de Nuestra Señora de la Flor –una advocación sin duda asociada a la primavera y a la Pascua florida.

La Flor de Pría

La imagen de la virgen irá bien arropada siempre, y bien cantada, con voces afinadas para la ocasión. Y la flor se encarna en rosas. Reciben rosas los que nacen en Pría el último año, los mozos y mozas que alcanzan la mayoría de edad, los matrimonios que cumplen sus bodas de plata o de oro. Rosas también muy especiales para las personas que colaboran desinteresadamente en los asuntos de la parroquia.

En tierra del famoso poeta Pepín de Pría (Nacido en La Pesa en 1864 y gran impulsor de la lengua asturiana), no faltan versos y cantares locales en todo momento. Con ellos se saluda al pueblo y a los forasteros, se vitorea a las siete aldeas de la parroquia, se alude al ramo y a las flores, se reverencia a la virgen y se despiden de ella hasta “el año venidero”; aunque no sin antes dedicarle unos cuantos bailes en la explanada de la iglesia. Después, dentro de la parroquia, las aldeanas también le rinden homenaje con cánticos, se postran ante ella y, sin dejar de tocas las panderetas, salen del templo caminando hacia atrás, de cara a la virgen en todo momento.

Las muestras folclóricas tienen su punto y final con la tradicional danza prima, uno de los momentos más corales y reconocibles de la fiesta.

«Que viva Pría, que Pría viva»

La alegría continúa después con una comida de hermandad por todo lo alto.

La Flor de Pría

La comisión de fiestas de Nuestra Señora de la Flor de Pría no sólo organiza este día grande, sino que trabaja todo el año para sufragar los gastos y organizar hasta el último detalle. Son muchas las personas que se dedican en cuerpo y alma, como Marta Elola, cantora y panderetera, una de las voces de referencia de la música de raíz en Asturias.


Texto: para asturias.com Copyright Ramon Molleda


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