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Cementerio de la Carriona

Cementerio de la Carriona

La ciudad de los muertos

Cementerio de la Carriona

La ciudad de los muertos

Con todos los respetos a los que allí descansan, y salvando las distancias con el dolor y la pérdida inherentes a estos lugares, un cementerio puede ser algo más que un recinto religioso. Quizás también sea un gran atractivo cultural, o un escenario idóneo para hacer una buena fotografía entre sus luces y sombras. La Carriona, con un patrimonio fúnebre de relevancia mundial, esconde miles de historias entrelazadas y contadas por almas silenciosas cuyas voces se corresponden con las inscripciones de sus lápidas, y cuyo relato se adivina en los lujos que han podido permitirse en sus sepulturas.




Latitud: 43.5416412 Longitud: -5.9375954
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Paseando siempre atentos por sus calles anchas y sus rincones más luctuosos, este fantástico camposanto de Avilés incita al recogimiento y al deleite estético al mismo tiempo. Son de tan bella factura su arquitectura, sus esculturas y ornamentos decimonónicos, que podemos llegar a pensar seriamente que el cementerio es un privilegio para los que allí yacen, aunque estén enterrados a perpetuidad.

Su alto valor patrimonial hace que la Carriona esté considerado como uno de los cementerios más relevantes del continente, formando parte de la «Ruta Europea de Cementerios Significativos»; un itinerario que, cada vez más, atrae hacia Avilés a turistas internacionales interesados en esta temática.

Un poco de historia

A finales del siglo XIX, la ciudad asturiana estaba inmersa en pleno desarrollo económico y explosión demográfica, necesitando un nuevo camposanto pues los que tenía se quedaban pequeños. Por aquel entonces, una Real Célula de 1787 obligaba a construir los nuevos cementerios apartados de las ciudades, en «sitios ventilados y lejos de las casas». La zona de La Carriona, un enclave alto a las afueras de la villa, era un lugar ideal. Coincide que en este periodo retornan a su patria chica muchos de los indianos que habían hecho fortuna en América. Prohombres que dedicaron parte de su fortuna a mejorar las infraestructuras avilesinas y que, a su vez, quisieron dejar su impronta en el nuevo cementerio. Construyeron mausoleos decorados con tallas y esculturas de gran belleza que les acompañarían en la eternidad.

Ricardo Marcos y Bausá, colaborador del proyecto de «La Ciudad Lineal» de Madrid, será el encargado de diseñar la nueva necrópolis. En ella debían tener cabida todos los fallecidos de Avilés, presentes y futuros, adinerados o no. Esta Ciudad de los Muertos, que daba continuidad a la de los vivos, se planteó con una gran planta cuadrada y fue inaugurada en 1890. En su afán integrador, contó desde el principio con osario y parte civil destinada a los no católicos.

La Carriona: museo funerario

Hablamos, sin equivocarnos, del mayor museo al aire libre de la ciudad de Avilés. La belleza de algunos panteones y del cementerio en su conjunto, propician desde hace tiempo un goteo de reconocimientos nacionales e internacionales. Además, forma parte de la ASCE (Association of Significant Cementeries in Europe) y lidera el proyecto EUCEMET (European Cemeteries:Gardens of Souls, Diversity & Heritage), iniciativa comunitaria para la puesta en valor de las artes funerarias y sus cementerios históricos y monumentales.

La Carriona es un recinto centenario que siempre suele aparecer en las listas de camposantos más bonitos, principalmente por sus monumentos; aquellos que la revista «Adiós Cultural», especializada en arte funerario, ha premiado repetidamente. Como el «Panteón de los Marqueses de San Juan de Nieva«, galardonada como Mejor Escultura de los Cementerios de España en el año 2015. O también «La Losa del Tiempo», Mejor Monumento de los Cementerios de España 2022. Una espectacular creación de cuatro toneladas de peso ejecutada por del artista Carlos Suárez. Ocupa el espacio del antiguo osario y su propósito es recuperar la memoria de las víctimas del franquismo. Sin duda, una obra única y singular que añade aún más repercusión a la necrópolis.

Quien precise de algún otro móvil «truculento» para acercarse a La Carriona, también lo tiene a su disposición, pues en en el año 1993, en la parcela conocida como Los Franciscanos, un anciano apareció ahorcado de un ciprés a primera hora de la tarde. De 78 años y natural de Granada, el hombre había estado yendo durante meses al cementerio para acordar la tumba que le correpondía y tenerla bien dispuesta. Incluso solicitó que se exhumaran los restos que había en su futuro nicho. Este negro suceso compitió en la categoría de mejor historia documentada en un prestigioso premio nacional.

Muertos Ilustres de la Carriona

Mientras la burguesía local y los indianos competían por las parcelas más ostentosas y próximas a la capilla, contratando afamados escultores y arquitectos para sacar adelante sus hipogeos y las tallas alegóricas de corte clasicista (ángeles trompeteros, querubines, vírgenes…), otras calles adyacentes se fueron llenando de sepulcros más humildes y mucho más austeros, pertenecientes a la clase trabajadora.

La Carriona es a la postre un museo ecléctico, donde las estatuas más pretenciosas compiten con búhos y lechuzas, serpientes y culebras, calaveras… mientras cruces de toda condición se extienden por doquier entre las criptas. Es fácil imaginar que en el reino de los muertos todos los muertos resultan igual de «ilustres», y que siempre será un error de los vivos ponderar más a unos que a otros. Pero por más injusto que resulte, y sin querer ofender a nadie por los miles de olvidos en los que incurriremos, estas podrían ser las tumbas más señeras de la Ciudad de los Muertos (atendiendo a lo «ilustres» que resultaron en vida sus moradores, gracias a su dinero o a sus capacidades):

El enterramiento más destacado del cementerio es el ya citado «Panteón de los Marqueses de San Juan de Nieva». Data del año 1902 y está facturado en mármol de Carrara. Sobresale en el conjunto la escultura ideada por el artista Cipriano Folgueras: un ángel con las alas desplegadas que sostiene en su mano derecha una trompeta mientras que su mano izquierda señala hacia el cielo. En la tumba se puede ver el escudo de la familia y unas garras de león en demostración de fuerza y poder.

En el enterramiento subterráneo de la familia del marqués de Teverga, obra del mismo arquitecto que diseñó el cementerio, Ricardo Marcos y Bausá, destaca la planta de cruz latina cubierta con una majestuosa bóveda de cañón sobre la que se levanta una gran torre coronada por un ángel alado.

La tumba del escritor Armando Palacio Valdés, construida en 1941, está protagonizada por la escultura de Demetria, personaje de una de sus obras más importantes, «La aldea perdida». Aquí leemos un magistral epitafio: «Viajero, si algún día escalas las montañas de Asturias y tropiezas con la tumba del poeta, deja sobre ella una rama de madreselva. Así Dios te bendiga y guíe tus pasos con felicidad por el Principado”.

El sepulcro de la poetisa asturiana Ana de Valle, autora de «Pájaro azul», exiliada en Francia durante el franquismo, es una especie de punto y final a su deseo en vida de volver a la tierrina. En ocasiones esta sepultura es objeto de ofrendas florales y de lectura colectiva de algunos de sus poemas. También están enterrados en La Carriona Marcos del Torniello uno de los más importantes escritores en lengua asturiana; relevantes políticos como Julián García San Miguel o José Manuel Pedregal, músicos como Julián Orbón, autor de la adaptación musical del texto del poeta José Martí a la popularísima canción «Guantanamera». Deportistas como Yago Lamela, subcampeón mundial de salto de longitud, o el mítico delantero centro del Sporting de Gijón, persona muy querida y cuya tumba es muy visitada: Enrique Castro «Quini».

Centro de Interpretación de La Carriona

En 2012, casualmente en la víspera de Todos los Santos, el Ayuntamiento de Avilés puso en marcha un equipamiento pionero para la difusión del arte y la cultura funeraria: El Centro de Interpretación del Cementerio de La Carriona (CICLAC); ubicado en las antiguas viviendas del conserje y capellán, aquí los visitantes tienen a su alcance los planos técnicos de los panteones más notables, libros de enterramientos y otros muchos documentos de la historia del cementerio; también audiovisuales didácticos e información detallada de las mejores obras de La Carriona, de sus destacados arquitectos y escultores y de los avilesinos más ilustres enterrados aquí.

Diversos paneles y folletos facilitan a los visitantes el recorrido por el inmediato camposanto, incidiendo en los puntos más significativos del mismo. Previa inscripción, también es posible concertar una visita guiada por el cementerio. Así podemos recorrer con detalle y explicaciones bien fundadas y amenas, las dos rutas habitualmente programadas: “Espacio de arte” y “Lugar de memoria». Dos rutas que hablando de dos materias distintas: obras escultóricas y arquitectónicas, por un lado, y biografía de los muertos, por otro, terminan por entrelazarse para darnos una visión general de épocas pasadas y de la que nos ha tocado vivir.

Visitas guiadas Cementerio La Carriona

LOCALIZACIÓN
Calle La Carriona, 9
Transporte Público: L-2 Estación Central-La Carriona-Miranda
Coordenadas: Latitud: 43.5421N – Longitud: – 5.9381W

Horarios Cementerio La Carriona

De lunes a viernes laborables: 10,00 a 13,00 y 16,00 a 18,00 horas.
Sábados, domingos y festivos: 11,00 a 13,00 horas.

TELÉFONO: 985 541 939 – 985 565 512

CORREO ELECTRÓNICO: museodeaviles@aviles.es
VISITAS GUIADAS: previa inscripción.
ENTRADA Y VISITA GUIADA: gratuita.

Fotos «La Losa del Tiempo» © Marcos Morilla/Ayuntamiento de Avilés.
Fotos recinto © Cementerio de la Carriona.


Texto: © Ramón Molleda para asturias.com Copyright Ramn Molleda





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