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Ruta de los miradores del Navia

Ruta de los miradores del Navia

Una ruta fluvial muy etnográfica

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Ruta de los miradores del Navia

El cauce del río Navia fluye encañonado por paisajes soñados que esta ruta convierte en reales. Nos asomamos a varios balcones naturales para comprobarlo. Saltando de mirador en mirador, el itinerario atraviesa aldeas con tejados de pizarra, restos de núcleos rurales y construcciones agrarias tradicionales, un embalse destinado a la producción de energía hidroeléctrica, antiguos edificios históricos de estas instalaciones….

Pero además de regalarnos panorámicas, etnografía y arqueología industrial, la ruta nos depara una completa cosmología de flores silvestres, musgos, lomas verdes y bosques con robles, avellanos, pinos, tejos o alcornoques. Un territorio poco explorado que también esconde nutrias, salmones y aves rapaces. La excursión supera todas las expectativas.




Latitud: 43.3945618 Longitud: -6.7992959
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El río Navia es uno de los más caudalosos de todo el Cantábrico, nace en los Ancares de Lugo y desemboca en el occidente de Asturias, en la localidad y ría que lleva su mismo nombre. Colmado de agua, supera en su discurrir tres embalses con sus correspondientes saltos de agua: Salime, Doiras y Arbón. De camino al mar, sus ondulantes meandros cobran una belleza extraordinaria a la altura de Boal, un municipio cargado hasta los topes de riqueza etnográfica y medioambiental.

Ruta Viesgo de los Miradores del río Navia

Este es el nombre completo de la ruta, homologada como Pequeño Recorrido: PR.AS-299.

Tiene una dificultad baja-media, con unos 12 kilómetros de longitud (ida y vuelta) bien señalizados y por terreno cómodo.

Se puede realizar en unas 4 horas a buen paso, aunque es preferible emplear más tiempo para disfrutar con calma de todo lo que la ruta puede ofrecernos.

A pesar de ser corta y tener unas pendientes contenidas, las subidas y bajadas son constantes y puede llegar a resultar moderada para algunas personas, ya que al final el desnivel acumulado es de 475 metros.

Un recorrido circular, con inicio y final en el Área Recreativa del Puente de Castriyón, situada en el tramo final del río Roxíos y su desembocadura en el Embalse de Arbón. Aquí extiste un amplio aparcamiento y un área de recreo, con zona de baños y embarcadero. Antes de ponernos en marcha ya se aprecia a las claras la gran calidad medioambiental que nos rodea.

Ruta de los miradores del Navia

Al tratarse de una ruta circular podremos emprender el camino en dos sentidos posibles, pero un cartel informativo nos recomienda hacerlo en un sentido concreto. Es mejor hacerle caso.

Partimos así desde el lado del puente opuesto a la zona de merendero, atravesando el puente de la carretera AS-35 Villayón-Boal sobre el embalse (una obra de ingeniería muy interesante por la directriz parabólica de su estructura de hormigón). Continuamos unos 350 metros por la carretera y en la primera curva tomamos a la derecha una pista forestal ascendente, pasando por las Voltas de Coucelín, un promontorio con espectaculares vistas del embalse. Continuamos en subida hasta El Rebollal, pueblo deshabitado, mal llamado fantasma, pues es fácil descubrir su pulso etnográfico en antiguas explotaciones agrarias, con vivienda, hórreo y cabazo (granero).

Avanzamos con más subidas y bajadas. Primero descendemos para cruzar el arroyo de Fontescavadas y luego recuperamos altura hasta el punto más alto de nuestra excursión: el pueblo de Silvón. Este sí está habitado y a la entrada del mismo hay una fuente de agua para avituallarnos. Los cabazos asturianos y los hórreos cobran aquí un encanto especial. También dos ejemplares de interés botánico, un tejo y un alcornoque centenarios. Y la capilla de San Juan, con estupenda bóveda decorada. Hemos de rodear esta capilla para seguir ruta a la derecha, en descenso hacia el embalse de Doiras por un camino silvestre de unos 400 metros de largo hasta conectar con la carretera que lleva a la presa.

Frente a nosotros, al otro lado del río, está el popular Pico del Cuco y muy cerca de él la Cova do Demo (cueva con arte rupestre, protegida con una verja, en la que destacan varias figuras antropomórficas).

Alcanzamos la Presa de Doiras cuando llevamos dos horas de recorrido en total. Es una espléndida obra de ingeniería construida en la parte alta del río Navia, entre 1929 y 1934. Fue ampliada en 1958. Tiene un impresionante salto de 90 metros de altura. El embalse alcanza una capacidad de 119 hm³.

Ruta de los miradores del Navia

Continuamos en ascenso, nos acercamos a las viviendas de los empleados de la empresa promotora, Electra de Viesgo. Es este un destacado asentamiento industrial que nos muestra la importancia de la actividad de la presa como motor económico de la comarca. De hecho este recorrido circular de los miradores, ideado por la Sociedad de Amigos de Boal, contó con el apoyo económico de la propia empresa eléctrica para su acondicionamiento.

Al poco de habernos incorporado a la calzada AS-12, llegamos al pueblo de Doiras, la localidad más poblada del recorrido con cerca de un centenar de habitantes. Un pueblo hermoso, con viviendas de buena factura, incluyendo el Palacio de Verdín; casona rural del siglo XVIII con espléndido patio y zaguán. Desde esta población seguimos disfrutando de espectaculares vistas a valles y montes.

En la misma carretera AS-12 que tomamos para alcanzar Doiras, pero poco antes de adentrarse en el pueblo, sale un ramal hormigonado a la derecha que luego continúa por pista de tierra hasta Piñeira. Una aldea de una docena de habitantes perteneciente a la parroquia de Doiras del municipio de Boal, concejo que no hemos abandonado en todo el recorrido.

Atravesamos la aldea de Piñeira en busca de nueva indicación que nos devuelva a la senda (PR.AS-299), y una vez en ella caminamos en descenso hasta el área Recreativa del Puente de Castriyón, donde comenzamos la ruta. Este último tramo es igual de bonito o más que el resto de los que hemos dejado atrás. Nos adentramos en un hermoso bosque de robles, alisos y avellanos, salpicado con vestigios de la cultura agraria tradicional. Bordeamos el monte Montice, descendiendo por la margen derecha del río Roxíos que se precipita con bellos saltos hacia su desembocadura. Al poco alcanzaremos un balcón natural sobre el valle del Roxíos, desde el que se contempla de nuevo el curso del río Navia y el final de la ruta: el área de Castriyón.


Texto: © Ramón Molleda para asturias.com Copyright Ramn Molleda